domingo, septiembre 10, 2006


La paradoja






En el pueblo la pobre anciana Doña Maria era muy querida y apreciada.

Su amor por los animales se destacaba entre las otras muchas virtudes.

Aniceto Mendez era uno de los mas sabandijas del villorio, conocido por sus bromas y permanentes tomadas de pelo, algunas tan pesadas que le habían costado mas de un problema serio.

Aniceto, que le tenia mucho cariño a la viejita, al verla llegar con su gato viejo en los brazos no se contuvo de preguntar:

“¿Que le pasa Doña Maria que la veo tan triste?”

"Es el gatito, m´hijito, que el veterinario dice no hay nada que hacer, que se me muere nomás, esta muy viejito.”

Aniceto tuvo una idea inmediata y los ojos se le iluminaron.

“¿Y ya probo con la paradoja.? – le pregunto a la abuela -

“¿Que es eso de la paradoja m´hijito?”

“La paradoja abuela, la paradoja, cuando algo sale justo al revés de lo que se piensa. Mire, usté le dice al gato tres nombres de los tipos mas malos del pueblo y el bicho, paradojalmente, se pone bueno, porque esos personajes tan jodidos le asustan los malos humores, ¿entendió?”

“¿Y será que eso funciona.?” - pregunto desconfiada Doña Maria, conocedora de los antecedentes de Aniceto.

“Uste pruebe y después me dice” - respondió seguro.

Unos días después se encuentraron en la plaza del pueblo y la viejita venia sola y apesadumbrada.

“Doña Maria, ¿como están las cosas? – y la pregunta de cajón – ¿Y el gato?.”

“Se me murió, m´hijito, se me murió.”

“¿Pero usted le mentó los tres malos como le dije?”

“Si, yo lo hice, pero se me murió igual Anicetito.”

“Pero Doña Maria que raro....y a quienes le menciono si se puede saber”

“Y yo le mencione al Turco Abdul, al Pirincho Benavidez y al Judio Isaac, m´hijo”

“¿A esos tres...? con razón abuelita, pobre animalito como no se va a morir, vea.”

“¿Por que me lo dices Aniceto?”

“¡Porque lo pasó de dosis, abuela...!”

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